miércoles 16 de junio de 2010

Retales ( 1 )

Me acuesto, y al cerrar los ojos, todavía puedo recordar todos y cada uno de sus detalles con total nitidez. La alfombra que cubría las escaleras de la entrada, las sombras que el sol de media tarde formaba a través del cristal de la puerta principal, el farolillo que colgaba al principio del pasillo...

Eran tantos, y tan minuciosos los detalles que se agolpaban en mi memoria, que muchas veces me sorprendía. ¿Como podía acordarme del lugar exacto del pasillo en el que, peleándome con Carla, casi rompemos el jarrón favorito de mi tía? Aunque ese jarrón no era una pieza de gran valor, la tía Lucia le tenia un gran aprecio.

La verdad es que nadie tomaba muy en serio a la tía Lucia. Tal vez porque ella tampoco les tomaba muy en serio. La mayoría de sus parientes la veían como a una excentrica, solo porque no tenia la misma escala de valores que el resto de la gente consideraba valida.
Mientras muchos de los que la rodeaban centraban su vida alrededor del trabajo, Lucia preferia pasar menos tiempo trabajando y disfrutar más de otras cosas, que a ojos de la gente parecían superfluas, sin ningun valor aparente. Pero no siempre fue así. Al terminar el instituto, quizás presionada por sus padres, con cierto renombre y posicion social, o quizás porque en aquel momento no sabia que hacer con su vida , prefirió simplemente acatar la vida que otros habian planeado para ella.

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